Decía Orson Welles… Durante treinta años bajo los Borgia en Italia, hubo guerras, terror, asesinatos, masacres, e Italia creo a Miguel Angel, a Leonardo da Vinci y el Renacimiento. Los suizos han tenido amor fraterno, quinientos años de paz y democracia y ¿qué es lo que han producido? El reloj de cuco.
Lo mismo ocurre con el amor. Todos conocemos parejas que lleven bastantes años, (cada vez menos he de añadir), en "total armonía" pero se podrán contar con muy pocos dedos de una mano las que con el transcurso del tiempo irradian pasión con la mirada.
La pasión existe por la mezcla de dos elementos. El deseo y la costumbre. Los dos a niveles absolutos son muy peligrosos y ambos se complementan entre si.
Llegados a este punto quizás lo primero sería ver que entendemos exactamente por pasión y por deseo, las cuales son dos palabras muy distintas. Sobre la costumbre creo que no ofrece dudas.
Podemos definir “Pasión” como la inclinación o preferencia muy viva de una persona sobre otra y “Deseo” como un impulso de la voluntad hacia la posesión o disfrute de algo.
Si en pasión todo es deseo será muy difícil controlar nuestra voluntad y más tarde o más temprano puede que sea solo la voluntad quien gobierne nuestra pasión, por lo que dejaremos uno de los tres pilares del amor sin ningún control.
Si todo es costumbre la pasión pierde su originalidad, su sentido y se convierte en manía, en hábito, en rutina y por tanto muere.
¿Cuál es la mezcla perfecta? Qui lo sa… A mí al menos con el deseo me sucede como con el chocolate; por muy copiosa que haya sido la cena siempre dejo un hueco para el postre y hasta ahora si algo me ha sentado mal ha sido la sopa. Y sobre la costumbre diría lo mismo que un médico le dice a un hipertenso con la sal…
miércoles, 29 de agosto de 2007
Anhelos del hombre (2ª parte); la pasión.
Publicado por Printed Electronic
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